![]() |
| Pintura: Paul Klee |
Yo estaba de pie, él de rodillas. Sus manos en las mías, su mirada en mis ojos.
- Te amo – me dijo. – y te lo voy a demostrar. Pedime lo que quieras: una rosa de oro, una estrella de mar. Una estrella del cielo.
- Con un canario me conformo. – contesté riéndome.
- Lo consigo y vuelvo.
Volvió rápido. Cansado. Tierno como siempre.
Arrastraba una jaula enorme.
- ¿Y el canario?.- pregunté.
- Decidí que ningún pájaro podría compararse con vos, mi amor, que cantás como un ángel.- respondió
Me emocionó saber cuánto valoraba mi voz.
Avancé unos pasos. Me paré dentro del círculo de rejas.
Él cerró la puerta.
- Con un canario me conformo. – contesté riéndome.
- Lo consigo y vuelvo.
Volvió rápido. Cansado. Tierno como siempre.
Arrastraba una jaula enorme.
- ¿Y el canario?.- pregunté.
- Decidí que ningún pájaro podría compararse con vos, mi amor, que cantás como un ángel.- respondió
Me emocionó saber cuánto valoraba mi voz.
Avancé unos pasos. Me paré dentro del círculo de rejas.
Él cerró la puerta.
Segundo Premio concurso Minimaginarte Concurso con Imágenes
Quien desee ver el acta cliquee Aquí

Me gustó este micro, Patricia. Tiene un ritmo muy bueno.
ResponderSuprimirUn saludo.
Gracias Víctor, valoro mucho tu opinión
ResponderSuprimirA mí también me ha gustado, me encanta cómo vas llevando al lector hasta ese final.
ResponderSuprimirGracias Manu, ya ves que por lo pronto somos dos los que formamos fila tras Excálibur (y sospecho que hay otros atrás)
ResponderSuprimirHola, gracias a la reunión de Anonima Mente he conocido tu blog y este cuentito me ha encantado. Seguiré leyendote. Un saludo
ResponderSuprimirVaya si la amaba Patricia! Para mi también ha sido un gusto conocerte y leerte. Besos
ResponderSuprimirGracias Anita, un verdadero placer establecer contigo esta relación
ResponderSuprimirAbrazos!
Me ha dado un poco de pena, me la estoy imaginando a la pobre allí metida, en su jaula...muy bonito Patricia. Gracias por visitarme.
ResponderSuprimirSu: gracias a vos por corresponder a mi visita. Tu cuento es extraordinario!
ResponderSuprimirContinuaremos leyéndonos
Buen giro final. No lo esperaba.
ResponderSuprimirSaludos
muy bueno!!!
ResponderSuprimirsaludos
Gracias por la visita y el comentario Miguel
ResponderSuprimirMe alegra que te haya agradado María Luisa.
ResponderSuprimirUn abrazo
Muy bueno, pero para mí... un poco triste. El amor enjaulado me cuesta entenderlo.
ResponderSuprimirBesos
No me parece un micro de amor... da miedo. El amor sin libertad plena no es amor. Es otra cosa.
ResponderSuprimir...y, a veces, esa cosa... da miedo.
Me ha gustado leerte, Patricia. Gracias... te sigo.
Un beso... libre.
Muy triste Su. Y ocurre más a menudo de lo que nos gustaría creer
ResponderSuprimirGracias a vos por la visita Kum* Nos estaremos leyendo.
ResponderSuprimirMuy ágil la historia Patricia. Bueno, al menos tu personaje entró en la jaula, yo lo he intentado y todas escapan apenas me ven llegar arratrasndo el calabozo.
ResponderSuprimirBeso, muy Bueno!! y para pensar, no?
jajá Julio, seguí intentando.
ResponderSuprimirMe alegra que te haya gustado
Un abrazo
Coincido con los comentarios anteriores. No se sabe si es una historia de amor o de esclavitud, o ambas cosas a la vez, como ocurre en ocasiones. Y en ese incertidumbre radica la grandeza de este micro.
ResponderSuprimirHola, no me da miedo la jaula, me asuta la frase final cuando él cierra la puerta. Creo que le da un giro aterrador al relato. Saludillos temblorosos
ResponderSuprimirenmalestado: el amor y la esclavitud deberían ser opuestos, pero, a veces... uso tus palabras 'ambas cosas a la vez'
ResponderSuprimirY no te equivocás Puck, es para temblar (si lo sabré yo)
ResponderSuprimirGracias por la visita
Amores que matan. Redondo, Patricia.Un abrazo (sin jaula);)
ResponderSuprimirAsí retribuyo tu abrazo Héctor: en libertad
ResponderSuprimirHola Patricia
ResponderSuprimirQuería invitarte a que pases por mi blog y leas la narración homenaje a todos los compañeros de anónima: http://azullavable.blogspot.com/2010/10/ejercitando-la-derrota.html
Saludos
Julio