Lo que quieras





Pintura: Paul Klee
 
Yo estaba de pie, él de rodillas. Sus manos en las mías, su mirada en mis ojos.
- Te amo – me dijo. – y te lo voy a demostrar. Pedime lo que quieras: una rosa de oro, una estrella de mar. Una estrella del cielo.
- Con un canario me conformo. – contesté riéndome.
- Lo consigo y vuelvo.

Volvió rápido. Cansado. Tierno como siempre.
Arrastraba una jaula enorme.
- ¿Y el canario?.- pregunté.
- Decidí que ningún pájaro podría compararse con vos, mi amor, que cantás como un ángel.- respondió
Me emocionó saber cuánto valoraba mi voz.
Avancé unos pasos. Me paré dentro del círculo de rejas.
Él cerró la puerta.



Segundo Premio concurso Minimaginarte Concurso con Imágenes
Quien desee ver el acta cliquee Aquí


26 comentarios:

  1. Me gustó este micro, Patricia. Tiene un ritmo muy bueno.

    Un saludo.

    ResponderSuprimir
  2. Gracias Víctor, valoro mucho tu opinión

    ResponderSuprimir
  3. A mí también me ha gustado, me encanta cómo vas llevando al lector hasta ese final.

    ResponderSuprimir
  4. Gracias Manu, ya ves que por lo pronto somos dos los que formamos fila tras Excálibur (y sospecho que hay otros atrás)

    ResponderSuprimir
  5. Hola, gracias a la reunión de Anonima Mente he conocido tu blog y este cuentito me ha encantado. Seguiré leyendote. Un saludo

    ResponderSuprimir
  6. Vaya si la amaba Patricia! Para mi también ha sido un gusto conocerte y leerte. Besos

    ResponderSuprimir
  7. Gracias Anita, un verdadero placer establecer contigo esta relación
    Abrazos!

    ResponderSuprimir
  8. Me ha dado un poco de pena, me la estoy imaginando a la pobre allí metida, en su jaula...muy bonito Patricia. Gracias por visitarme.

    ResponderSuprimir
  9. Su: gracias a vos por corresponder a mi visita. Tu cuento es extraordinario!
    Continuaremos leyéndonos

    ResponderSuprimir
  10. Buen giro final. No lo esperaba.

    Saludos

    ResponderSuprimir
  11. Gracias por la visita y el comentario Miguel

    ResponderSuprimir
  12. Me alegra que te haya agradado María Luisa.
    Un abrazo

    ResponderSuprimir
  13. Muy bueno, pero para mí... un poco triste. El amor enjaulado me cuesta entenderlo.
    Besos

    ResponderSuprimir
  14. No me parece un micro de amor... da miedo. El amor sin libertad plena no es amor. Es otra cosa.

    ...y, a veces, esa cosa... da miedo.

    Me ha gustado leerte, Patricia. Gracias... te sigo.

    Un beso... libre.

    ResponderSuprimir
  15. Muy triste Su. Y ocurre más a menudo de lo que nos gustaría creer

    ResponderSuprimir
  16. Gracias a vos por la visita Kum* Nos estaremos leyendo.

    ResponderSuprimir
  17. Muy ágil la historia Patricia. Bueno, al menos tu personaje entró en la jaula, yo lo he intentado y todas escapan apenas me ven llegar arratrasndo el calabozo.
    Beso, muy Bueno!! y para pensar, no?

    ResponderSuprimir
  18. jajá Julio, seguí intentando.
    Me alegra que te haya gustado
    Un abrazo

    ResponderSuprimir
  19. Coincido con los comentarios anteriores. No se sabe si es una historia de amor o de esclavitud, o ambas cosas a la vez, como ocurre en ocasiones. Y en ese incertidumbre radica la grandeza de este micro.

    ResponderSuprimir
  20. Hola, no me da miedo la jaula, me asuta la frase final cuando él cierra la puerta. Creo que le da un giro aterrador al relato. Saludillos temblorosos

    ResponderSuprimir
  21. enmalestado: el amor y la esclavitud deberían ser opuestos, pero, a veces... uso tus palabras 'ambas cosas a la vez'

    ResponderSuprimir
  22. Y no te equivocás Puck, es para temblar (si lo sabré yo)
    Gracias por la visita

    ResponderSuprimir
  23. Amores que matan. Redondo, Patricia.Un abrazo (sin jaula);)

    ResponderSuprimir
  24. Así retribuyo tu abrazo Héctor: en libertad

    ResponderSuprimir
  25. Hola Patricia
    Quería invitarte a que pases por mi blog y leas la narración homenaje a todos los compañeros de anónima: http://azullavable.blogspot.com/2010/10/ejercitando-la-derrota.html
    Saludos
    Julio

    ResponderSuprimir