Hay que vigilarla


Imagen tomada de la red

Antes, era varón.
Me lo explicó un profesor que de estas cosas sabe mucho. Dijo que yo, en otra vida, fui un “humilde campesino” pero gracias a un mago que se había hecho amigo mío, conseguí una espada mágica que estaba enterrada no me acuerdo dónde. Entonces entre todas las personas que vivían en ese lugar decidieron “coronarme soberano”. Por supuesto me fui a vivir al castillo y en uno de esos salones que tenía puse una mesa redonda con doce hombres muy valientes alrededor que juraron defenderme.
Fui un gran rey.
Hasta que un día me hirieron y quedé dormido para siempre. Antes este tipo de situaciones se daban a cada rato entre los reyes y las princesas. Dormí tanto tiempo que acabé por perder el alma.
Por suerte el profesor me ayudó a encontrarla.
Y estoy contenta de ser mujer, somos fuertes las mujeres. También estoy feliz porque parece que la época aquella era terrible, en cambio la de ahora es una fiesta.
A mí las fiestas me gustan. Voy sola, mi marido está muy cansado se pasa el día trabajando. “Para que la riqueza se mantenga, y prospere, hay que vigilarla” es su frase favorita. Le sobran responsabilidades al hombre. Yo no le tengo lástima porque a su edad, una ocupación siempre viene bien.
Entre todos los caballeros que conozco, estoy eligiendo la mejor docena.



Publicado en  Breves no tan breves

Relato escrito para la reunión sobre Humor del blog Diario de Anónima Mente
http://diariodeanonimamente.blogspot.com/


Serie
'Como usted quiera'

8 comentarios:

  1. El marido debería empezar a vigilar a la mujer...muy bueno eso de elegir la mejor docena, vuelta al pasado!
    Gracias por participar!

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  2. Gracias a vos por la gentileza de la visita.

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  3. Quizás aquí se revierte aquello de que todo tiempo pasado fue mejor; a ver qué tal le va.

    Saludos.

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  4. Como se plantean las cosas soy optimista, creo que le irá fenómeno.
    Gracias por tu visita.
    Cordialmente, Patricia

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  5. Yo creo que la tarotista lo que vió es que estaba necesitada de caballeros y se inventó una historia para hacerlo más sutil :-D A ver si entre la docena encuentra al adecuado.

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  6. La tarotista es una viva que habla sugún lo que supone espera oir el cliente... y yo ahora interpreto este cuentito según mis preferencias: si ella fue él, qué injusto para Arturo.

    Gracias Maite por la visita.
    Saludos cordiales

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  7. ¡Pobre Arturo! su karma lo tiene atado... me lo imagino al caballero retocándose el maquillaje ;-D
    Saludos!

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  8. Qué pensarían quienes lo vieron espada en mano calzándose la armadura!

    Gracias por la visita y el comentario Claudia
    Retribuyo tus saludos.

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